Se ha ido Stephen Hawking, uno de los grandes genios que ha dado la ciencia. haciendo que, en medio de un mundo de probabilidades y casualidades matemáticas como es el de la ciencia (ahora de luto), el Viento Negro se le llevara casualmente a la misma edad que otro genio llamado Albert Einstein (76 años), además de morir el mismo día en que Einstein nació. Además, Hawking nació el 8 de enero de 1942, el día del 300 aniversario de la muerte de Galileo Galilei, otro genio avanzado a su época víctima de la incomprensión y la sinrazón del fanatismo religioso (toda vez que la Biblia no pretende ser un libro de ciencia y la no necesidad de ser incompatibles la fe y la razón más allà de las que queramos ver).
Además, por lo que se dice, la fecha del 14 de Marzo es igual a la aproximación del valor del número pi (3.14). Stephen Hawking fue uno de los divulgadores científicos más célebres del mundo actual, a pesar de estar marcado por una enfermedad degenerativa desde joven y que condicionó su vida hasta el final, habiendo superado, no obstant, el límite de 2 años de vida que los médicos le dieron. Un genio refugiado en la física teórica para escapar de un cuerpo convertido en una cárcel; que contribuyó a la cosmología moderna (sabiendo trasladar sus ideas a lenguaje popular en varios libros) y a nuevos conocimientos del universo en el que vivimos.
Ahora, parafraseando a la serie animada ‘Dragones y Mazmorras’, este ‘Hijo del Cósmólogo’ ha regresado a Casa después de entrar en el Templo de la Luz científica en medio de la Reina Demonio encarnada aquí en la oscuridad, la barbàrie y la mediocridad y que esperemos, no gobierne por otros 1000 años. Ahora pertenece a la Eternidad, como otro gran genio llamado Carl Sagan, y otras personas que, como todo ser vivo, ya no están entre nosotros.
Una de esas personas es el pequeño Gabriel, quien partió antes que nosotros con su tierna edad y arrebatada su vida a manos de alguien sin entrañas. Si hay alguna gente que allá donde esté pueda conocer las respuestas a todas las preguntas científicamente y humanamente planteadas en vida, otras personas como el pequeño Gabriel vivan al lado de seres benévolos y disfruten en la Eternidad recibiendo millones de dibujos de peces de colores en su recuerdo. Pero si el mundo anda justo de genios y sobrado de gente irresponsable en el poder capaz de llevarnos al Abismo, no hay distinciones para nadie a la hora final sin importar toda condición. Definitivamente, el Viento Negro tampoco sabe leer.
Toni Yus Piazuelo