Este gran teólogo y filósofo español Jaime Luciano Balmes, pronunció esta frase: “No es tolerante quien no tolera la intolerancia”. La Real Academia de la Lengua define tolerancia como “el respeto por los pensamientos y las acciones a terceros cuando resultan opuestos o distintos a los propios”. A nivel individual, la tolerancia está estrechamente ligada a los valores y la moral de cada uno, qué es lo bueno y qué es lo malo para mí. A nivel global, la tolerancia ejercida a nivel político, étnico y religioso salvaguarda la coexistencia pacífica entre distintos pueblos y países. El emperador Galerio en el año 331 en Roma, promulgó el primer edicto sobre la tolerancia. Este decreto terminó con las percusiones contra los cristianos al reconocer su libertad de culto. Siglos más tarde, la democracia extendería estos derechos a través de leyes que garantizaron la libertad de pensamiento, expresión, prensa, voto electoral , etc. etc.
Aunque significa respetar, escuchar e incluso valorar conductas y pensamientos ajenos contradictorios a los nuestros, existen unos límites. “La libertad del individuo termina cuando empieza la del otro”. Mahatma Gandhi (político y pensador indio) dijo: “Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”
Tengamos en cuenta que si pensamos que la tolerancia es sinónimo de falta de amor propio, nos convertiremos en individuos rencorosos y agresivos. Si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será vivir en un mundo de ciegos. Para vivir en armonía, es menester ser tolerante y beber de la fuente de la sencillez que hará ver nuestras limitaciones y no otorgará el discernimiento que nos dará la inspiración para obrar con corrección. Los hombres dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque “el hombre deber cosa sagrada para el hombre”. La palabra tolerancia proviene del latín “tolerantía”, que significa “cualidad de quien puede aceptar”. Se trata de un valor moral que se practica con respecto a un otro; hacia sus ideas, prácticas o creencias, independientemente de que contradigan o sea diferentes de las nuestras. Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.
Creo que hablar de tolerancia es descubrir que en pro de la Paz se busca tener una salida aunque en realidad se empodera al otro por cosas que a mí como individuo me molestan y ofenden. Y para terminar siempre me he hecho esta pregunta ¿Hasta qué punto debemos ser “tolerantes” con los demás?. La tolerancia tiene un límite, simplemente, reconocer si estamos actuando con tolerancia o meramente en actitud de permanente rechazo contra el que piensa distinto.
Pere Serret Besa