Arranca febrero con la Candelaria y San Blas. Los cirios, las candelas y demás luminarias alumbran el templo. Se dice que es la fiesta de la luz en el corazón de invierno. Su origen conmemora el cuadragésimo día del nacimiento de Jesús (dos de febrero), como cierre del período navideño. Esta advocación de la Virgen María, es de arranque canario, parece ser que fue este lugar donde tuvo su aparición, especialmente en Santa Cruz de Tenerife (Nuestra Sra. de la Candelaria). Es conocida popularmente como La Morenita, mientras que el quince de agosto lo es en toda Canarias. No falta los que ven en la liturgia cristiana de la Candelaria una apropiación de un rito pagano, cosa que no sería de extrañar. La procesión de las candelas formaba parte de la fiesta romana de las Lupercales. Cuenta la leyenda que en la tradición judía las madres tenían que esperar cuarenta días después del parto para purificarse, y hasta entonces no podían presentar el bebé ante las autoridades religiosas. Se cree que las velas bendecidas ese día tienen virtudes protectoras. Existe un refrán de antaño que dice: “El día de la Candelaria que llueva o no llueva, el invierno está fuera, y si llueve y hace viento, invierno dentro”.
Precede a la fiesta de San Blas, un santo del siglo III-IV, envuelto en las brumas de la leyenda. San Blas y San Roque, ambos milagreros, son dos de los santos más populares de los pueblos de España. A San Blas se le considera patrono de los enfermos de garganta (faringe) y delos otorrinolaringólogos. También es patrono de la República del Paraguay, de numerosas localidades españolas y de Dubrovnik (Croacia). En esta ciudad, su festividad es emblemática y casi milenaria (se remonta como mínimo al año 1190) y se incorporó en 2009 a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, llevó la vida de ermitaño en una cueva hasta que fue torturado y ejecutado en la época de la persecución religiosa del emperador Licinio, en el siglo III. Y San Roque, siempre con el perro al lado lamiéndole la herida de la pierna o con un pan en la boca, protector de epidemias desde su canonización en 1584 es patrón de numerosas poblaciones.
Como anécdota, otra cosa es lo de las cigüeñas. De un tiempo a esta parte están dejando el Santo en mal lugar. Nada de que “por San Blas la cigüeña verás”. Esta cita quedó cancelada. Ya no se van y terminaré diciendo: El día de la Candelaria velas bendecirás por sus virtudes protectoras y por San Blas, para el mal de garganta, panecillos bendecidos tomarás”.
Pere Serret Besa