ERC ha entrado en el ayuntamiento como un elefante en la cacharrería, generando problemas donde no los había y con prepotencia. Quizá sea bueno recordar a los señores de ERC que no han ganado las elecciones en nuestra ciudad con el 90% de los votos sino con tan solo un 0.1% de votos sobre el siguiente partido. Un poquito de humildad quizá no estaría mal. Primero ERC ha pisoteado uno de los pilares de la democracia, la neutralidad política de las instituciones, imponiéndonos sus símbolos partidistas en el ayuntamiento. Y ahora pretenden pisotear los derechos lingüísticos de los castellanohablantes.
Resulta que la obsesión de ERC no es ni la educación ni la sanidad ni los servicios sociales sino eliminar de las calles leridanas las señales informativas del ayuntamiento anterior respetuosas con el bilingüismo, es decir, escritas en catalán y en castellano porque “la rotulación pública tiene que ser únicamente en catalán”. La exigencia del “únicamente” revela intolerancia y un profundo desprecio a la diversidad y a la convivencia lingüística. Me pregunto qué tiene de negativo que junto a la información en catalán aparezca la información en español. ¿A quién le puede molestar que se facilite su entendimiento a todos?
El problema de ERC es que nunca ha asumido ni ha respetado la pluralidad lingüística, tienen una concepción monolingüe uniformizadora de Cataluña: una sola lengua en las escuelas, una sola lengua en la administración, una sola lengua en las instituciones.
En las encuestas, una amplia mayoría de leridanos, el 66%, estamos de acuerdo que en una ciudad bilingüe se usen las dos lenguas oficiales en el espacio público y solo una minoría del 20% exige que sea exclusivamente en catalán. Es lamentable que ERC rompa este amplio consenso social con un nacionalismo intolerante y excluyente.
Antonio Sanz (Lleida)