Sin duda alguna, muchas personas viven amargadas porque no son lo que deberían ser. Un sinnúmero viven apenadas, por circunstancias diversas. A consecuencia de esta amargura surge la rabia, la envidia, la violencia, el odio y cualquier otro tipo de negatividad. Estamos la mayoría quejándonos constantemente, pero la verdadera lamentación se encuentra escondida en el fondo de nuestro ser.
Una vez dijo John Lennon: “Cuando fuí a la escuela, me preguntaron que quería ser de mayor. Yo respondí: “feliz”. Me dijeron que yo no entendía la pregunta, y yo les respondí que ellos no entendían la vida”. La amargura es un estado de ignorancia. Tenemos que superarlo, tenemos que aprender a tomar conciencia, porque este es el puente que nos permite culminar. Y el mismo intento de superación es una revolución. En cuanto seamos capaces de superar todas las quejas, todos los noes, surgirá un inmenso sí y existirá una buena fragancia. ¡Disfrutemos!. La vida es demasiado corta para vivir amargado. Vive y deja vivir. La amargura es contagiosa.
La meta de la vida, siempre tiene que ser buscar la propia felicidad, por encima de todo. Sin embargo nos esforzamos tanto en otras cosas, que terminamos confundiendo prioridades y nos apartamos del camino, a vivir felices y cometemos el mayor error de nuestras vidas.
La clave de la felicidad es: armonía, tranquilidad, paz…..Felicidad. El primer truco para vivir feliz, es lograr vivir con armonía. ¿Cómo se consigue esto?. Cuando logremos alinear lo que deseamos y lo que hacemos, lo que necesitamos y lo que tenemos. Siempre hemos de procurar tener claros nuestros principios y valores morales y perseguirlos, actuar siempre en consonancia con ellos y reposar nuestra mente cada noche en una almohada tejida a base de una conciencia tranquila y un estado de paz mental, es fundamental para vivir feliz.
Una persona amargada es la que no sabe disfrutar de los momentos agradables y no da aprecio a los pequeños detalles. Tiende siempre al enojo y mal humor y le roba el deseo de vivir a quien tenga a su alrededor. Una persona amargada es una persona nociva. No le gusta ver a los otros tranquilos.
Martín Luther King (Estadounidense de la iglesia), en cierto momento exclamó esta frase: “Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra, sólo basta decir lo que uno piensa”-
Y terminaré diciendo: «Nunca lamentes algo, en esta vida, que te hizo sonreir».
Pere Serret Besa.-