¿SOMOS LO SUFICIENTE HUMILDES EN ESTA VIDA?

Escrit per Pere Serret Besa

Las personas humildes son respetuosas. No son, en general, arrogantes ni esperan que se les dé un trato especial. Todo lo contrario. Se interesan de verdad en los demás y están dispuestas a aprender de otros. Algunas personas llegan a pensar que la humildad es una de nuestra debilidad, pero, en realidad, es una virtud que nos ayuda a reconocer nuestros errores y limitaciones.  Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones; alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros…… Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos. Es decir, es la sapiencia de aceptar nuestro nivel real evolutivo.

La honestidad es tan rara como un hombre que no se engaña a sí mismo. A veces no es fácil encontrar a gente auténtica y honesta, pero cuando se tiene éxito en el intento, debe valorarla. Perdonar a otros no es un síntoma de debilidad, sino de humildad. Podemos creer que somos poco por perdonar a otros, pero no es así. Perdonar nos honra. Un gran psicólogo manifestó en cierto momento esta sublime frase: “Un buen arrepentimiento es la mejor medicina para las enfermedades del alma”. Yo creo que arrepentirse es parte de la vida. Todos hemos cometido errores.  Existe un principio bíblico que dice: «Si alguien piensa que es algo, no siendo nada, está engañando su propia mente”.

Paulo Coelho (Gran novelista brasileño), nos recuerda algunas de las frases que decía: “La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”. “Todo el mundo parece tener una idea clara de cómo otras personas deben llevar su vidas, pero ninguna sobre cómo vivir la suya propia”.  La humildad es una virtud atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia. Como tal, la palabra proviene etimológicamente  del latín “humilitas”, que a su vez proviene de la raíz “humus”, que quiere decir “tierra”. Quien obra con humildad no se vanagloria de sus acciones: rechaza la ostentosidad, la arrogancia y el orgullo, y prefiere ejercitar valores como la modestia, la sobriedad y la mesura.

Seamos pobres en espíritu para que el Señor nos enriquezca. Seamos humildes para que no tengamos que ser humillados, sino que, por el contrario, por la gracia de Dios seamos ensalzados.  Y terminaré haciendo mención a esta expresión que divulgó en su día Mahatma Gandhi. (Político, pensador y abogado hinduista-indio): “Es imprudente estar demasiado seguro de la propia sabiduría. Es saludable recordarse que el fuerte puede debilitar y el sabio puede errar”,

PERE SERRET BESA

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