La importancia de la lengua castellana

El gobierno español ha iniciado una campaña para difundir la lengua castellana, hoy día la tercera lengua más hablada del mundo en número de habitantes (después del chino y el inglés), ampliamente difundida y lengua oficial en la ONU. Es una buena iniciativa, y no debe conllevar la marginación ni dejar de fomentar las otras lenguas peninsulares.

Aunque comúnmente es conocida como ‘español’, pero tal como no llamamos ‘británico’ a la lengua inglesa (como tampoco ‘norteamericano’ al inglés de los EEUU), creo erróneo llamarle ‘lengua española’ cuando el nombre real de esta lengua debiera ser ‘castellano’ ya que en nuestro país se hablan otras lenguas (catalán, gallego, euskera, y otras minoritarias pero existentes como aranés, aragonés, asturiano o leonés) y podría llamárselas lenguas ‘españolas’ (asimismo el vasco y catalán también podrían ser ‘francesas’ por hablarse también en los respectivas regiones o departamentos).

un cuando sectores estrechos de miras quieren relegar el castellano a un segundo plano (u olvido) por motivos políticos en beneficio del inglés como en las Islas Filipinas o los estados del sur de los EEUU, no podemos negar la importancia de esta lengua en el mundo, su riqueza léxica, historia, literatura o su facilidad para aprenderse (a diferencia de otras lenguas, sus palabras se escriben tal como suenan), es una lengua a la que mucha gente (incluso independentistas catalanes confesos como el sr. Àngel Colom) le tiene un profundo cariño, amén de su difusión no sólo en España y Latinoamérica, o el deseo de ser conocida y estudiada en países tan dispares como Brasil, Noruega, Gran Bretaña o incluso Corea del norte. Y en los propios EEUU, el aumento de población hispana no hace descartable un futuro presidente hispano.

Incluso sectores independentistas razonables hablan de situar la lengua castellana al nivel de oficial en toda Catalunya (y el aranés, este último en su respectivo territorio) en una eventual Catalunya independiente. Pero quizás el mejor modelo sea el vasco de ‘ikastolas’ donde, sin olvidar el castellano como asignatura, se puede escoger estudiar todo en euskera, todo en castellano o combinación de ambos (este último modelo aplicado también ahora en un colegio de Lleida) como el modelo a seguir en Catalunya y resto de España donde se hablan otras lenguas (sin equivaler necesariamente a independentismo), haciendo que las dos lenguas fuesen aprendidas correctamente. Tampoco olvidemos el inglés o (por qué no decirlo) fomentar una lengua universal como el esperanto, pensando ya en el ahorro de gastos en instituciones internacionales. Veremos cómo acaba todo, pero deseamos que el buen juicio triunfe sobre la pasión incontrolada, por la unidad y sin división para ser más fuertes. También en castellano.

Toni Yus Piazuelo

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