El Primero de Mayo rememora la lucha de unos valientes trabajadores de Chicago asesinados por pedir la jornada laboral de 8 horas. El Congreso Obrero Internacional decidió por ello en París institucionalizar este día como el Día del Trabajo, en medio de la ironía que en los EEUU (el país de las ‘libertades’) origen de esta efeméride no sea ni festivo o reivindicativo y sí en muchos otros (algunos incluso dictaduras de ahora y antes que ni las más feroces osaron tocar).
También en el calendario cristiano es San José Obrero en memoria del padre de Jesucristo, que fue carpintero. Hoy día el derecho a un trabajo digno consagrado en el artículo 35 de la Constitución Española, como la mejor política social se cambia por precariedad y paro por un modelo que, ahora vestido de ‘democracia’, no garantiza pleno empleo, materializando la falta de verdadera libertad si no hay justicia social.
Pero basándonos en que defender unas causas no invalida otras, pudiéndose complementar rehusando la hemiplejía política en base al interés general popular, es cuando en días como el Primero de Mayo deben converger y confluir las distintas luchas desde la Unidad Nacional. Desde las justas luchas por los derechos de la mujer del 8 de Marzo, pasando por los derechos de los consumidores/as del 15 de Marzo o el inicio de la lucha contra el cambio climático iniciada por la juventud en los ‘Fridays for Future’, las luchas contra el maltrato animal, por una jubilación digna, por las mejoras sociales, por los derechos civiles y políticos amenazados cuando peligran ciertos intereses hasta la defensa de la soberanía nacional, el antiimperialismo y por la cultura contra la globalización salvaje.
Si el 23 de abril simboliza también la lucha caballeresca contra los Dragones del Mal debiendo ser fiesta patriótica nacional en Catalunya y toda España como lo es en otros países, y porque todo suma, ¡ni Pan sin Libertad ni Libertad sin Pan! Pues ¡Manos a la Obra!
Toni Yus Piazuelo