Antes de entrar en materia, les informaré que he leído mucho sobre el envejecimiento y la memoria. ¿Las alteraciones de la memoria son parte del envejecimiento?. Hasta hace poco la pérdida de memoria en edad avanzada se justificaba, según me he documentado, por la muerte de las neuronas. Creo en principio que probablemente esta sea la causa de ello. Pero sí debo decir que existen casos, posiblemente aislados, que no forman parte de este principio, pondré por ejemplo que mi madre (E.P.D.), falleció a los noventa y nueve años cumplidos. Cabe decir que su lucidez y memoria eran totalmente al 100 % . Alucinaba cuando lo comparaba con la mía.
Si partimos de la base que algunos autores especializados en ello la asocian, como he manifestado anteriormente, a la edad, yo me hago esta pregunta. ¿Es correcta esta asociación?. Es de todos sabido que el envejecer conlleva un deterioro físico y de las funciones cognitivas. ¿El envejecimiento comporta forzosamente esta enfermedad?. Consultando diferentes fuentes, he observado que al tratarse de un tema complejo, controvertido y de gran interés general, se han creado numerosos mitos, de los cuales se desconoce la auténtica realidad. La memoria no es nada nuevo, a lo largo de los siglos, desde la antigüedad hasta la era moderna, esta función epistémica ha despertado un especial interés al hombre. El filósofo griego Platón ya en el siglo IV a.c. afirmó: “Los recuerdos quedan grabados en el cerebro como las marcas que una vara puntiaguda imprime sobre la cera? “Gracias a la memoria se da a los hombres lo que se llama experiencia”, manifestó Aristóteles..
Ciertamente en los tiempos que vivimos se ha presenciado un gran avance en el estudio de la memoria, gracias a despuntados progresos científicos. La suma de todo ello, no ha ayudado a comprender mejor cómo se forman, almacenan y se pierden los recuerdos en el cerebro. Sin embargo, la memoria es una función cerebral que todavía no podemos comprender en su totalidad.
La memoria es sin duda un proceso cerebral primordial, que tiene la capacidad de registrar, retener, almacenar y recuperar la información. Y terminaré haciendo hincapié a aquella frase que pronunció en su día el gran filósofo alemán Arthur Schopenhauer: “Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le concierne”.
Pere Serret Besa.-