LA USANZA DE LA ANSIEDAD

Escrit per Pere Serret Besa

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 Mi ansiedad hace que me sienta atrapada en un ciclón de miedo y pensamientos negativos. Pero al igual que otras muchas enfermedades mentales, con el tratamiento y las técnicas adecuadas, puedo seguir adelante. Estas mismas palabras es la que me manifestaba recientemente una gran amiga mía.

En los actuales momentos que estamos viviendo, cuando los medios de comunicación nos sirven en bandeja, constantemente el menú de la crisis, etc.,  nos preguntamos. ¿Qué motivos nos causa la preocupación?. La preocupación es parte de un desafío emocional. Es un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes; pero existen muchas otras formas de ansiedad  o preocupación que son más dañinas aún. Una de las formas más graves es “la ansiedad de pánico”. Algunas veces me he preguntado, ¿es posible vivir sin preocupaciones?. Sí, las únicas personas que nunca se preocupan por nada son las sociópatas, la enfermedad no les hace sentir nunca ansiedad. La preocupación se convierte en insana cuando persiste demasiado o cuando nos lleva a una solución constructiva. Entender esta situación nos conduce a comprender mejor como lidiar la misma.

“Cuando uno siente un gran temor de lo que es inminente, uno siente cierto alivio cuando el problema ha llegado”. La preocupación excesiva puede convertirse en una usanza de la mente. Sobre la ansiedad muchas veces se ha comentado. ¿No te preocupes?,  “es muy fácil decirlo, pero más difícil es aplicarlo”. La ansiedad, pues, nos empuja a tomar las medidas convenientes (huir, atacar, neutralizar, afrontar, adaptarse, etc.), según el caso y la naturaleza del riesgo o del peligro. El peligro bien dado por la obstaculización de cualquier proyecto o deseo importante para nosotros, o bien por la degradación de estatus o logros ya conseguidos. El ser humano desea lo que no tiene, y quiere conservar lo que posee.

Seth Godin (Empresario estadounidense de origen judío), manifestó en cierta ocasión: “La ansiedad es la experiencia anticipada del fracaso”. Eliminemos los pensamientos negativos y dejémonos de fastidiarnos. Tengamos una actitud positiva y no seamos catastróficos viendo el lado menos bueno de la vida, no nos lamentamos tanto. Busquemos lo positivo de cada situación, esforcémonos para poder querer seguir adelante y  saber lo que pensamos influirá en cómo nos sentimos, solo por eso, piensa bien y  nos ayudará a sentirnos perfectos.

No anticipar problemas o preocuparse por lo que a lo mejor nunca sucederá, es una forma muy positiva de pensar.

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